BLOG

Juan Mónaco es el último argentino que llegó a la final en el ATP de Buenos Aires

BUENOS AIRES.-El tandilense Juan Pico Mónaco es el último argentino en disputar la final del Argentina Open, ante Rafael Nadal en 2015.

nadal-campeon-buenos-aires-2015-1
Foto: Sergio Llamera

El próximo 24 de febrero se van a cumplir diez años que un argentino no levanta el título en Buenos Aires. David Nalbandian fue el último campeón local que dio el ATP de Buenos Aires, mientras que el tandilense Juan Mónaco, el último que disputó una final en 2015. Anteriormente fue Juan Chela em 2011.

En su etapa de jugador David Nalbandian, ocupó el tercer lugar del ranking mundial de la ATP (2006) y para los argentinos, muchos años, fue un símbolo en la Copa Davis donde el cordobés disputó tres finales (2006, 2008 y 2011).

2633417h688
Crédito: Fabián Marelli

El viernes se dio una vuelta por el Argentina Open, vio un partido y estuvo en la cabina de Radio Metro en el programa de Sebastián Wainraich y habló de todo.

El ex tenista nacido en Unquillo, que se despidió del circuito en 2013, con una exhibición en la que participaron Rafael Nadal y Novak Djokovic, es el último campeón en Buenos Aires (2008), final que protagonizó ante el misionero José Acasuso.

image5a88a4d47e210
Foto ATP Buenos Aires

A partir de esa fecha se hizo difícil para los argentinos llegar a la final. Sólo Juan Chela lo logró en 2011 y luego Juan Mónaco en 2015.

En esta 18° edición del ATP porteño, hubo cuatro argentinos en semifinales, algo que no ocurría hace varios años. Sin embargo en la final de este domingo, habrá un esloveno y un austríaco que podría repetir el título de 2016 (Dominic Thiem).

En referencia a por qué cuesta ganar de local opinó Mariano Zabaleta, ex subcapitán de Copa Davis y ex entrenador de Juan Mónaco: “No es fácil jugar de local. Lo que pasa que antes había diez jugadores y ahora por ahí, tres o cuatro y se achican las posibilidades de llegar a la final. No hay que volverse loco, hay que tener paciencia. Yo creo que es eso nada más.”

Por Bettina Forster